Roland Denis sobre El Caracazo: Los acontecimientos crean verdades en los pueblos

El 27 de febrero de 1992, ocurrió un acontecimiento que marcó la historia contemporánea de Venezuela: “El Caracazo”. En un contexto de creciente inflación, escasez, desregulación de precios y desprestigio de la clase política, miles de personas salieron a manifestar de manera espontánea en Caracas y en otras ciudades de Venezuela. Lxs manifestantes expresaron su inconformidad con la situación política, social y económica de la Venezuela de entonces. Las protestas fueron duramente reprimidas por el Gobierno de Carlos Andrés Pérez, dejando a más de 270 personas fallecidas (según cifras oficiales, cerca del millar según organizaciones de derechos humanos como PROVEA o COFAVIC) y decenas de desaparecidxs. Este estallido social, sería el punto de quiebre del ciclo histórico conocido como puntofijismo; donde las élites del país generaron un pacto de gobernanza que duró 40 años. 

Uno de los protagonistas de esos acontecimientos es Ronald Denis. Ronald es graduado en Filosofía en la Universidad Central de Venezuela (UCV). En los años ochenta militó en el movimiento Desobediencia Popular y luego en el Proyecto Nuestramérica  / Movimiento 13 de Abril. Participó en la revuelta popular del 27 de febrero de 1989, días después fue encarcelado por la policía militar junto a varios dirigentes populares. Es autor de, entre otros, Los Fabricantes de la Rebelión (2001) y Las Tres Repúblicas (2012). Entre los años 2002 y 2003 fue viceministro de Planificación y Desarrollo.

¿Dónde estabas el 27 de febrero de 1989?

En la mañana estaba buscando unos papeles, para una imprenta que teníamos en El Cementerio, estaba por el centro de Caracas. En ese momento tenía un carrito, venía por la avenida Lecuna y me doy cuenta de que los carros están viniendo al contrario (en una avenida de una sola dirección). Cuando logro entrar al Cementerio me dicen: “Chamo aquí hay un peo (1) horrible, ¿qué está pasando?” Vamos hacia la universidad (la UCV), que era un lugar de asamblea, de discusión, de organización. Hicimos una asamblea en donde cada quién cotejaba la información que tenía a la mano. En ese momento no había celulares, eran relaciones por teléfono, ahí ya sabemos de los peos que estaban sucediendo en Guarenas. Cuando nos comunicamos con la gente en Guarenas nos comentan lo que sucede y que hay saqueos. Es interesante lo del saqueo, porque no era la primera vez que se daba en esa época. Los saqueos habían comenzado por los llanos y había varias reacciones de saqueo en varios sitios del país. Como todo aprendizaje colectivo, eso llegó a Caracas y fue parte de los impulsos colectivos.

En ese momento llaman y nos anuncian la muerte de una compañera muy, muy querida, muy inteligente, que trabajaba por la carretera vieja de La Guaira [Yulimar Reyes] . Nosotros habíamos establecido tres años antes una salida de la universidad -éramos dirigentes estudiantiles- e irnos a los barrios a trabajar. Nos dicen que veamos por televisión las declaraciones de Yulimar con un gentío de San Agustín del Sur. Ya en ese momento empezaba el saqueo en esa zona, que luego se extiende pasa al Nuevo Circo y luego al centro. Es una línea de alzamiento que se estaba regando. Es importante ver esto, porque el 27 de Febrero hubiera sido imposible que se dé, si no hay una agitación general en el país. Era parte de una extensión de algo que ya se estaba dando en Barquisimeto, Los Llanos, sobre todo en la región centro-occidental del país, en donde había movimientos populares que estaban haciendo una protesta muy fuerte. Por ejemplo, en el año 87 hubo prácticamente una rebelión permanente estudiantil, de todas las universidades públicas, no hay menos de 70 muchachos que murieron(…). Eso fue en el 87, es el 89 y el movimiento seguía.

La muerte de Yulimar para nosotros fue muy fuerte, sus declaraciones en el canal 2 [en televisión] son las primeras declaraciones políticas que hay el 27 de febrero. A ella la matan minutos después, de un balazo en la garganta que la ahogó. Esa tarde nos encargamos de toda su situación, de su cuerpo, su familia. Todavía no estábamos involucrados en la situación que se estaba dando, sabíamos que ya se había extendido fuera de Caracas, a Valencia, Barquisimeto, en fin. Pasamos con la situación de Yulimar toda la noche, recibiendo noticias, viendo qué hacer. 

Para ese momento habíamos constituido una organización en red que se terminó llamando “Desobediencia Popular”, cuando en realidad era una consigna, pero todo el mundo lo tomó como nombre. 

La Desobediencia Popular cubría todas las universidades y estábamos más o menos informados de la situación. La primera reunión pequeña de una especie de comando para esta red, la hacemos en la imprenta, en El Cementerio durante toda la noche, en donde ya estaba prendida la situación también. Luego nos reunimos alrededor de las 9 – 10 de la mañana, hacemos una asamblea en la universidad, con muchos líderes de barrios y de organizaciones cercanas a nosotros. Ahí se define una estrategia de movilización a los diferentes puntos donde la situación era más grave, pensando en generar alguna forma de organización. Llamamos a otras organizaciones como la Causa R, Bandera Roja, y todas las organizaciones que conocíamos, pero estaban pasmadas con la situación, ninguna quería involucrarse en la dirección de ese alzamiento. 

Ya estamos hablando del 28. Hay un fenómeno muy psicológico en lo que pasaba con la policía en ese momento, Freddy Bernal lo llamó “las endorfinas” pues, las hormonas que ellos movían, en los enfrentamientos – a veces armados- que había con los movimientos estudiantiles, con los movimientos juveniles, y con la gente de los barrios, y la policía toma una posición completamente loca, empiezan los heridos, los asesinatos. 

Me fui a Catia con un grupo de aproximadamente 10 personas, alrededor del mediodía, tratamos de involucrarnos con la gente y avizorar algún tipo de táctica y estrategia que pueda darse en donde la gente no quede a la sancha de toda la represión que venía. Lo que pasa es que la policía también estaba saqueando, en una confusión de elementos completamente locos. La policía había dejado de enfrentarse en batallones contra los grupos (como se daban prácticamente todas las semanas), ya la policía estaba desbordada, y se unieron de una manera al alzamiento. Hay que entender que para ese momento la misma policía -en actos que nosotros reivindicamos por supuesto- había declarado varías protestas y huelgas policiales, por razones comunes a la clase trabajadora, salario, derechos, etc. Muy distinto a la policía de ahora, que, en vez de entender esa situación desde el punto de vista de la lucha, lo hace desde la matraca, pero era la misma situación de empobrecimiento. 

Seguimos y tratamos de hacer entender a la policía de que ayude a la gente. En la avenida San Martín ya había saqueos generalizados, no solo de alimentos. A los pobres “chinos” les dieron durísimo, es que la gente tenía una particular rabia contra los acaparamientos que estaban haciendo todas las tiendas, en ese momento en su mayoría chinas, luego a supermercados, etc.

Como a las dos de la tarde, el día 28, ya la gente empezaba a sacar banderas y empezaban los gritos “abajo Carlos Andrés”, evidentemente el movimiento se estaba politizando. De ser un movimiento simplemente de rabia, a ser un movimiento político espontáneo. Cuando la espontaneidad no existe, eso tiene un contexto, una razón de ser. Era muy fácil la politización cuando estaba en marcha la protesta como tal. A esa hora más o menos (2:00 pm) teníamos una inmensa alegría, porque como que empezábamos a tener éxito. “¡Vamos a Miraflores carajo, mira el gentío que hay aquí!” Sobre todo mujeres sacando banderas de Venezuela. La gente ya estaba ganada para agarrar la avenida Sucre (2) y lanzarse a Miraflores, donde también había saqueos, por todos lados Caracas era una explosión. Me imagino que había muchos agentes infiltrados. La policía presente, las policías que todavía guardaban una psicología policial como tal, se comunican con el ministro de Interior, con la casa de Acción Democrática (partido político), y algún tipo de información se da sobre lo que estaba pasando. Creo que había muchos agentes gringos, por la formación militar y policial que se daba en ese momento en las fuerzas de seguridad del Estado. Ahí se establece una táctica del momento, que la policía se retracte, se gane la simpatía de la gente -eso lo vimos en Catia- y empiece a darle una organización a la gente, para que por ejemplo enfrente de una venta de colchones, uno por uno vaya sacando sus colchones, pero vigilados por los militares. Cuando vemos eso, en primer lugar, despolitizaba la agitación espontánea del momento, luego [se anuncia] el toque de queda a las 4 y media de la tarde más o menos. 

Yo estaba arriba en Propatria, con un gran amigo, el Negro Villafaña, ahí todavía había muchas fábricas textiles, una azucarera, Catia fue pensada en un primer momento en los años sesenta como un emporio industrial de Caracas, y esa industria existía. Con el Negro Villafaña donde estaban sacando los bolsones de azúcar, pudimos organizar algo, pero luego los militares se meten, y empiezan a organizar a la gente para sacar los bolsones de azúcar. Nosotros nos retiramos hacia el 23 de Enero, luego oímos por una radio la declaración del toque de queda, ahí comienza la tragedia.

¿Se esperaba un estallido social de esa magnitud?

No, de esa magnitud evidentemente que no. Las protestas continuaban, en manifestaciones que podían llegar hasta 10.000 personas, sobre todo las estudiantiles. Las protestas, ya populares también comenzaban a tomar algún cariz de organización. 

¿Qué sucedió después? 

El problema que empieza en ese momento, es el problema de la droga, evidentemente la droga fue una estrategia enemiga. Primero la gente encuentra recursos rápidamente, vendiendo droga, haciendo de mula, a los chulos, que empiezan a meterse desde Colombia, como hacían en general los movimientos de lucha armada en Colombia que utilizaban a Venezuela como una retaguardia. 

En ese momento la droga era como una retaguardia, no como ahora que es un canal, un canal permanente. ¿Qué pasaba? Algo que me pasó con mi compañera Naty Vásquez, teníamos un trabajo en El Cementerio, una casa cultural, un trabajo muy bonito que se hizo ahí, pero cuando salimos de la cárcel (meses después del 27 de febrero) cuando Carlos Andrés Pérez acepta la amnistía a todos los presos políticos, que no solo éramos los del 27, había presos de 3 años. Cuando salimos de la cárcel y vamos al barrio de los sin techo en El Cementerio, la señora nos dice “¡Váyanse de aquí!” “¿Por qué, qué pasa?” nos preguntamos., “No, es que todos nosotros somos mulas, estamos ganando bien” nos dice, pero ahí no cabía de ninguna manera gente protestataria, del movimiento popular, de izquierda, como lo quieras llamar. Tuvimos que dejar buena parte del barrio por el problema de la droga, ahí empezamos a darnos cuenta de que es una estrategia enemiga, dejar que entre la droga, y que luego tiene otras consecuencias en los años noventa, y luego otras consecuencias con el chavismo

¿Qué cambió en el movimiento Popular luego del 27 de febrero? 

Fue un verdadero genocidio, a las dos de la tarde los militares se retractan y se reorganizan. Se ponen frente a Propatria, en los lados donde yo estuve. Pero eso mismo pasa en el Valle, San Martín, incluso hasta Petare. Los militares empiezan a obedecer a sus (…) comandantes y empieza el tiroteo. Un tiroteo asesino, a uno le pasaban las balas por la nariz; (…). Tratamos de recoger a un viejo, de darle auxilio, no podía levantarse, estaba herido, fuimos hacerlo… Pero la balacera era tal que era imposible recoger al pobre viejo. 

Eso te da un sentido de que hay una verdad, Los acontecimientos crean verdades en los pueblos, y la verdad era que el Estado era un Estado asesino, criminal. Ya no era simplemente el Estado represivo que se podía enfrentar a la guerrilla, a los movimientos populares, estudiantiles, era un asesino generalizado de la población venezolana. 

¿Qué cambia? : cambia el grosor del movimiento, después que salimos de la cárcel, ya estaban en formación diferentes agrupaciones. El movimiento cívico, otro que era muy de clase media, no recuerdo como se llama, y nosotros fuimos organizando La Asamblea de Barrios que tenía 700 delegados, que tenían liderazgo en los barrios de Caracas. La Asamblea de Barrios jugó un papel fundamental en algo que empezó a desarrollarse con mucha fuerza, que ya no era la protesta – salir a la calle, enfrentarse a la policía, repartir alimentos- ese tipo de cosas que se hicieron mucho en Valencia. Ya eran organizaciones que empezaban a pensar y crear conceptos, que luego se transforman en la idea del poder popular, la idea del proceso popular constituyente; elementos que jugaron un gran papel a lo largo de los años noventa. También se forma una milicia, relativamente armada.

El enfrentamiento era insurreccional, eso es lo que cambia. De ahora en adelante vamos a una insurrección popular, siguiendo las viejas lecciones de los Bolcheviques, de las revoluciones triunfantes. Todo eso comienza a darle otro matiz distinto a la protesta permanente que se dio durante todos los años ochenta. Eso no quiere decir que en los años ochenta no se cuajaron ideas (de parte nuestra) la ruptura del marxismo leninismo, con la ruptura con muchas ortodoxias que venían de un movimiento guerrillero vencido en los años sesenta, en los setenta, pero muchos cuadros de esos movimientos -que luego muchos mueren en Cantaura, Yumare, en todas estas masacres que se dan a lo largo de los años ochenta- juegan un papel muy importante en el desarrollo de la nueva organización. Que eran organizaciones de masas organizadas. 

¿Cuál es la relación entre el 4 de febrero de 1992 y el Caracazo?

Las relaciones son el momento histórico, es la historia en sí misma. 

¿El 4 de febrero “disciplina” al 27 de febrero?

 No. 

…¿o lo capitaliza? 

Lo capitaliza, sí.  Ahí están las imágenes. El 4 de Febrero, se pierde como intento de golpe, o como quieras llamarlo, pero los soldados que van presos en autobuses que están ahí, todos esos soldados, la gente los aplaudía. Me tocó estar escondido un mes luego del golpe. 

Sin lugar a duda, los militares que eran un movimiento armado, capitalizan, le dan un cuerpo posible de poder a lo que eran las organizaciones que estamos. 

¿El 27 de febrero de 1989 fue un hecho sin precedentes en nuestra historia contemporánea?

El Estado se da cuenta de que fracasa, fracasa desde el punto de vista de la rendición prácticamente de la policía y se convierte en parte de la propia locura que había generado a  nivel de todo el país, fracasa. Y sin lugar a duda comienzan elementos, regionales por ejemplo, en Argentina, el gobierno de Menen, peronista, pero neoliberal, es enfrentado por un movimiento que nace, no igual, pero con las mismas características del  27 de febrero; es el movimiento de piqueteros (desempleados), que tienen una organización interna que es muy dura y el Estado no logra controlarlo. 

Poco a poco se va desarrollando el movimiento del Agua en Bolivia, son esos movimientos que a principios de los años 2000 comienza a tomar mucha fuerza. Allí es donde el Estado como máquina represiva, vigilante, controladora, se da cuenta de que no es suficiente. Hay una insurrección en marcha, se podría decir que nace en Venezuela, pero en realidad era parte del alma que se estaba generando dentro de los pueblos, que era un alma insurreccional. Lo de Cochabamba allá en Bolivia era un movimiento extraordinario, que sacó al gobierno privatizador, lo sacaron y recuperaron la soberanía sobre el agua. Esas cosas se hicieron aquí en Caracas, nosotros recuperamos la soberanía sobre el agua aquí en Caracas, por ejemplo en barrios como el Manicomio. El poder popular empezó a ser una consigna, que en este momento ya no juega ningún papel. 

El Caracazo abre una ruptura en la historia reciente, empieza la crisis final del puntofijismo y surgen los nuevos sujetos políticos que protagonizarán un nuevo ciclo de nuestra historia en las primeras décadas del siglo XXI, ¿ese ciclo sigue vigente o ya estamos a las puertas de un nuevo período histórico, hay una transición o nuevas rupturas en curso? 

Hay que entender las transiciones, eso no pasa solo en Venezuela, pasa sobre todo en el mundo occidental; porque el mundo asiático sigue siendo muy estatista, en el sentido tradicional, ejemplo obvio es China, donde hay un Partido Comunista que funciona como una máquina de vigilancia, de control férreo sobre la población, es Estado-Partido. 

En otras partes del mundo [surgen] los movimientos de calle contra todos los acuerdos de Davos, todos los acuerdos que se van dando entre las grandes potencias, en ese momento, Las movilizaciones vienen de Francia e Italia. Sobre todo Italia, porque Italia tiene un precedente de un movimiento obrero autónomo, que fue quebrado. Fue la primera estrategia de fragmentación(…) neoliberal a los movimientos obreros autónomos, para ese momento mayoritarios, se comienzan [a] hacer puente de inversión son el sur del mundo, lo que en ese momento se llamó, Tercer mundo. Allí están las fábricas en China, en Vietnam, en Brasil, incluso aquí en Venezuela. Entonces ya la clase obrera está repartida en el mundo entero. Es muy difícil que esa misma clase obrera, con parámetros culturales muy distintos a las tierras donde estaban, ¡por eso me gusta tanto el nombre de la revista Cuerpo y Territorio!

Estamos ante una circunstancia en donde los Estados, como la máquina de lo que llaman democracia burguesa, empiezan a aflojarse, a debilitarse y sigue su debilidad ante los movimientos populares, estudiantes, obreros. Dígame Portugal y todos estos países, los movimientos estudiantiles estábamos muy acoplados. El movimiento en Colombia, el año 89, prácticamente hubo una revolución social, las movilizaciones en Bogotá  eran impresionantes. 

El Estado va cambiando, va cambiando su fisionomía, no es que deje de existir su papel tradicional obviamente que lo juega. Venezuela es un laboratorio perfecto, en ese sentido, de cómo combinar elementos intrasociales, donde vas favoreciendo la participación de bandas armadas, paramilitares, paraestatista, sistema judiciales, paraestatista que van quebrando la sociedad. Ya la sociedad no es la clase obrera explotada, más todos los elementos que están alrededor de ella: el lumpe, proletariado, toda la marginación, en fin todas las denominaciones que se dieron en ese momento. !No¡  Seempieza a hacer que la propia sociedad se venza a ella misma nace una especie de manta oscura, en esta caso en México, en el caso de Nuestra América, que va bajando a Centroamérica. Ya en Colombia se venía desarrollando y fíjate que en Colombia, por ejemplo, los grandes victoriosos contra las FARC son los paramilitares, el ejército entra después. 

Eso crea el fenómeno del miedo, la gente está atemorizada de lo que pueda suceder, y no atemorizada por un policía, están atemorizadas por lo que pueda suceder alrededor de ellos y no saben quién es quién. Se quiebra la sociedad, se fragmenta y se forman todos estos pequeños movimientos de derechos… el derecho, que sé yo, una vez me dio mucha risa una compañera que yo tenía, que va al Brasil y se encuentra con el movimiento de negras-lesbianas, pero ellas no querían nada con los blancos, con los criollos. Ellas hacían parte de lo que en ese momento años ochenta, si llamábamos movimiento popular. Es un racismo interno. Todas esas organizaciones están muy apoyadas por los grandes capitales globales

El Estado actúa desde la sociedad misma. La sociedad misma se opone a ella y se crea sus propios enemigos. Ahí la droga juega un papel fundamental, y la droga como un capital, que es básico para todo lo que es la monopolización financiera que en este momento se está llevando en el mundo. 

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