El aborto legal en Venezuela: una deuda pendiente para las mujeres

Fotografía: Jefersson Leal

Este artículo se logró gracias a la realización del Foro: En Venezuela, ¿será Ley? Mi derecho a decidir ¡Tomamos la palabra! y a los aportes realizados por el Colectivo Las Comadres Púrpuras

Este 28 de septiembre de 2021, Día Internacional por la Despenalización del Aborto, las mujeres y feministas venezolanas se preparan para la realización de una gran concentración nacional de mujeres denominada “La Ruta Verde”, cuyo fin es exigir la despenalización y legalización del aborto en el país latinoamericano. Es de vital importancia recordar que Venezuela es uno de los países de la región con uno de los marcos legales más restrictivos respecto al tema ya que el aborto es penalizado salvo en los casos en los que la gestante esté en peligro de muerte y, además, se sanciona con penas que van desde los 2 a 6 años de prisión. 

En este sentido, las organizaciones feministas venezolanas están abocadas a la lucha continua porque se les garantice este derecho humano a las mujeres, en medio de la gran crisis social y económica que vive el país desde los últimos 7 años y, a las cada vez más neoliberales medidas del gobierno nacional que se autodenomina “revolucionario” y donde las mujeres son las más afectadas en términos de violencia y violación de sus derechos más elementales, como la alimentación o la autonomía de sus cuerpos. A esto se le suma la arremetida moralista de la gran cantidad de grupos religiosos que toman fuerza en el territorio y dentro de la política nacional y que ven a las mujeres como simples objetos de producción y reproducción de hijas e hijos.

Fotografía: Jefferson Leal

En Venezuela se ha criminalizado la lucha por la despenalización del aborto a lo largo de los años. Distintas mujeres han ido presas por abortar o por brindar apoyo e información en estas situaciones, como lo fue el caso de la activista Vanessa Rosales, la cual debió enfrentar un proceso judicial y estuvo en prisión por ofrecer ayuda a una niña de 13 años que fue violada, es decir, que se criminaliza la militancia. Además, sigue habiendo constantes violaciones a los Derechos Humanos, no solo de las mujeres, sino de la población venezolana por parte de los diferentes cuerpos de seguridad del Estado y por el poder político que ahora, en el nuevo pacto de conciliación de élites nacionales, deja de lado los intereses de la mayoría de la población que está expuesta y vulnerada a merced de las mafias, el pranato, la ilegalidad, la corrupción política y prácticamente sin ninguna forma de justicia. Todo esto en medio de instituciones del Estado que se encuentran completamente deslegitimadas y en donde las mujeres son instrumentalizadas con fines electorales, como cuerpos para el placer sexual, como máquinas de cuidado y como paridoras de la Patria.

En este escenario, la despenalización y legalización de la interrupción voluntaria del embarazo sigue siendo una deuda pendiente para las mujeres y las feministas del país, que desde el siglo pasado vienen luchando por el logro de este derecho y buscando espacios para el debate respecto al tema. Es así como el jueves 9 de septiembre de 2021 distintas organizaciones feministas estuvieron presentes en un encuentro virtual organizado por las activistas Las Comadres Púrpuras y el Centro de Estudios de la Mujer (CEM-UCV) denominado: En Venezuela, ¿será Ley? Mi derecho a decidir ¡Tomamos la palabra!; Uquira; Tinta Violeta; Plataforma Ruta Verde; Cayapa; Juntas nos cuidamos; Entre Nosotras; Mujeres, cuerpos y territorios; Pan y Rosas Venezuela; se dieron cita en este espacio para debatir las problemáticas referentes a la despenalización del aborto, dichas organizaciones destacan por sus activismos en cuanto a derechos sexuales (DDSS) y derechos reproductivos (DDRR), autonomía sobre los cuerpos de las mujeres, y atención y acompañamiento en situaciones de violencia. Por su parte, Las Comadres Púrpuras hacen referencia en que lo que se discute son a “las problemáticas a referentes al aborto ilegal y clandestino”. 

El debate estuvo marcado por las distintas circunstancias dentro de las cuales se mueven las organizaciones en la lucha por la despenalización del aborto, enfrentando no solo las circunstancias país, sino la polarización política que se vive, y que es una de las principales limitantes del accionar de las mismas, ya que ha resultado cuesta arriba unificar una agenda común entre las organizaciones, por las distintas posturas ideológicas o partidistas. De esta manera, la apuesta principal de estas organizaciones es a superar dicha polarización y a centrarse en organizar un movimiento de mujeres, como lo fue en el caso de Argentina, sin importar las distinciones ideológicas o políticas, sino con el fin de exigir y velar por los derechos y las causas de las mujeres, que es lo que verdaderamente importa en este momento. 

Fotografía: Jefersson Leal

Las razones que las organizaciones arguyen a la interrogante de por qué no se ha logrado el aborto legal en el país se centran principalmente en dos ámbitos importantes a considerar: el primero de ellos tiene que ver con lo político, en donde la falta de voluntad del gobierno actual se encuentra presente para tomar acciones respecto a este problema de salud pública, ya que han negado la realización del debate y el avance en la promoción de la interrupción voluntaria del embarazo, lo que obedece a una falta de perspectiva de género en las políticas públicas que se implementan, y en donde la visión patriarcal, misógina y conservadora es común en todo el buró político que minimiza y deja de lado los derechos de las mujeres, porque no les interesa el tema y porque la valoración que se hace sobre los cuerpos de las mismas está asociada a ese discurso de lo “natural y biológico” y cuyas instancias decisoras son anti-derechos.

En segundo lugar, desde el punto de vista social, encontramos que la sociedad venezolana es profundamente conservadora, con valores religiosos muy arraigados en la cultura y cada vez toma mayor auge un discurso evangélico que se posiciona y pacta alianzas con el poder político. A su vez, la errada educación sexual, punitiva, prejuiciosa y llena de desinformación que se brinda en las escuelas, hogares y medios de comunicación a las niñas, niños, jóvenes y adolescentes, contribuye a que la idea que se tenga sobre el aborto, es que se está “matando un ser humano” y, además, no se educa en una perspectiva de responsabilidad sexual, afectiva y en donde el placer sea tomado en cuenta como parte de la sexualidad humana.  

La apuesta de las organizaciones feministas es a superar la polarización política y a exigir la despenalización y legalización del aborto en el país tomando en cuenta que los derechos de las mujeres no se negocian y la libertad y autonomía para todas y todos son necesarias. Para ello la construcción de una agenda común entre las mujeres debe priorizarse.

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